DOS AÑOS DE ESA BIENVENIDA AL MUNDO

Rocío, El Montón de Trigo

Dos años.

Dos años han pasado desde que le conté al mundo que mi empresa cambiaba de nombre y pasaría a ser El Montón de Trigo.

Puede que el por qué ya lo sepas (y si no puedes leerlo aquí). Tiene detrás una historia cargada de recuerdos y raíces familiares, y, aunque no me he atrevido a contártelo antes, es mucho más.

Porque ese nombre me iba a permitir cumplir todos los sueños que tenía (y tengo) en mente. En estos veinticuatro meses ha evolucionado a El Montón de Trigo Fotografía, El Montón de Trigo Comunicación y El Montón de Trigo Podcast.

La fotografía me permite guardar para siempre vuestro ahora, lo que sois, para que dentro de diez años os veáis y os reconozcáis. Y después de conocer, probar y trabajar mil áreas como el fotoperiodismo, la fotografía de paisaje, corporativa de grandes empresas o de producto… lo tengo claro. Me quedo con las familias y las mujeres empresarias.
Porque es en la esencia de cada familia donde veo reflejada a la mía y en el proyecto o empresa de cada mujer donde reconozco mi fortaleza. Y eso, ahora, no lo cambio por nada.

La comunicación me ha permitido abrir muchas puertas. He dado a conocer al mundo emprendimientos y negocios, les he ayudado a crecer y he vivido cosas tan increíbles como incrédulas. Negocios llenos de ilusiones, otros de cansancio o de historia que pesaba más de lo que compensaba. Incluso negocios que prometían ser lo que no son. Así que, al final, cerrar todas esas puertas (y pasar su duelo correspondiente) es lo que más libertad me ha dado.

El Podcast me está reconectando con mi ser, mi esencia y mis raíces. Tal ha sido el viaje que he sentido la necesidad de pararlo durante los últimos meses para recalcular, para ver hacia dónde y cómo seguir, sin que me arrollen las emociones.
Ahora lo tengo mucho más claro y sé que haber parado a enfocarme me va a acercar a gente realmente especial. ¡Preparados, listos….!

Y esto no ha sido un montón de cosas, ni un sin fin de proyectos sin sentido. Este es mi Montón de Trigo.

Un nombre estratégico y un viaje que me ha permitido equivocarme cada día de mi vida, mirar al miedo a los ojos y conocerme y escucharme como nunca antes lo había hecho. Por el camino voy descubriendo hacia dónde sí y dónde no, conociendo nuevos clientes y compañeros y dejando a otros por el camino, y pasando mientras tanto, por todas las emociones y estados posibles.

Pensé mucho cómo sería vivir de mi hobby, si podría darle forma a todo lo que había en mi cabeza y hoy que lo estoy viviendo tengo claro que este y ahora es el camino.

Gracias a los que estáis al otro lado haciéndolo posible, creyendo en mí, soportando mis dudas y a los que siempre tenéis un ‘sí’ en la boca como respuesta a cada nueva idea.