Querido 2025,
Me has retado como nunca me había ocurrido antes y por eso, y aún así, necesito y elijo escribirte una carta de despedida y agradecimiento.
Este año me ha hecho conocerme en situaciones extremas y buscar alternativas. He aprendido (y sigo haciéndolo) a escuchar a mi cuerpo y dar lugar a todas y cada una de las emociones. También a abrazar a cada una de las mujeres que habitan en mí.
He tenido la suerte de juntar a todos los míos y brindar, y sentirme tremendamente arropada y afortunada por ello. Pero también he tenido días en los que el mundo me obligaba a celebrar y yo no quería salir de la cama. Por suerte, siempre acababa encontrando una palabra amiga y un abrazo. A eso le llamo sentirse acompañada en el proceso.
He tachado destinos, objetivos y escenarios de mi lista de cosas por hacer. Y me han dado la mano programas de radio y páginas de periódico que han querido extender mi mensaje.
Mi proyecto ha seguido creciendo y he tenido la oportunidad de crear mi propio rincón de entrevistas “El Montón de Trigo Podcast” y escribir y publicar mi primer libro “¡De esta aprendo!”. Ni en mis mejores sueños (aunque sí, lo soñé y visualicé muchos días, y sabía que acabaría ocurriendo).
También me he atrevido a abrir al mundo mi pequeño estudio, mi casa. Por fin he encontrado el equilibrio que buscaba entre la calidez, la profesionalidad y el mundo rural. Ahora cuento vuestra historia desde el que poco a poco voy haciendo mi rincón, el pueblo de mis abuelos. Por él habéis pasado en estos meses alrededor de cien familias y habéis ido viviendo conmigo mi proceso, siempre en mejora continua. Ahora siento paz y orgullo cada vez que cruzo esa puerta.
Pero no todo acaba aquí, porque como puede que ya sepas, la fotografía, a veces, se queda corta… y es que mi sueño es mucho más grande.
De momento lo lanzo aquí y ya veremos lo que va pasando… quiero rehabilitar el pajar de mi abuelo y hacer de él un pequeño espacio desde el que aportar mi granito de arena al mundo, junto a todos vosotros que estáis al otro lado. Para mí esas cuatro paredes son muy especiales y tienen todo lo que quiero y necesito… sirvan estas líneas como primeros pasos.
Y aunque podría seguir escribiendo historias del camino… de momento elijo dejarlo aquí. No sin antes dedicar las últimas líneas a reconocerme y darme las gracias por atreverme, retarme y quererme con mis luces y mis sombras.
2026, estoy preparada.
