70 AÑOS, UNA BODA Y MUCHA EMOCIÓN

Fotógrafo de Boda en Segovia

Un día al encender mi móvil tenía un mensaje pidiéndome un presupuesto para una boda. Un día más. Un presupuesto más.

¡NO!

Era una boda con poquitos invitados, no llegaban a 100. Ceremonia religiosa y comida en uno de los restaurantes más tradicionales y habituales de su ciudad.

Me escribía un chico de no más de 40 años… pero no era él quien se casaba. Era la boda de sus padres, de 70 años.

¿Y a qué viene esto? Porque fue tan emocionante todo el proceso que viví con ellos… que merece ser contado. Porque estar en aquellos preparativos fue realmente emotivo. Los zapatos en la mesa camilla sobre el mantel de bolillos, el ramo de flores en esa mesa con la máquina de coser, tantas y tantas fotos de todos sus seres queridos por las paredes que, de alguna manera, les acompañaban en ese momento… pero… ¿y todo lo que aprendí cuando nos sentamos a maquetar juntos su álbum de boda?

Lo tenían claro. Querían las fotos en papel, querían un álbum para poder enseñarlo, contarlo y revivirlo.

Pero fue un álbum que rompía todos los esquemas de lo que suelen pedir para álbum de boda. En este no había ni una sola foto de detalle. No aparecía la típica imagen intercambiándose los anillos, tampoco los gemelos, ni su precioso ramo de tulipanes…

Según pasabas las hojas, todo eran personas, personas y personas… y más personas. Sonrisas, lágrimas, abrazos y bailes… y muchos bailes.

Pero siempre ellos, con los suyos. Con sus hijos, con sus hermanos, con los primos… y sí, también con aquellas personas del pueblo que no podían faltar y que se acercaron a darles un abrazo a la salida de la Iglesia.

Y todo esto me ha llevado a reflexionar muchísimo sobre mi enfoque en las bodas, en los álbumes… y en mi fotografía en general. Porque a veces hay historias que te hacen un clic.

Así que, si me lo permites, estos son los 4 consejos que te daría para tu boda… y para cada día:

  • Elige bien de quién te rodeas.
  • No te rompas la cabeza con todo lo material. Lo esencial está muy lejos de eso.
  • Deja que te muevan las emociones… y exprésalas siempre. Llora, abraza, ríe y permítete vivir cada una de ellas.
  • Olvídate de lo digital. Imprime tus fotos, llena tus paredes, regálaselas a todos los que salen en ellas, pasea tu álbum hasta que todo el mundo se lo sepa de memoria y ábrelo para contarle la historia a cada uno de los que te suceden.